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Los Pequeños 'invasores' del Zoológico Santa Fe

  • 5 may 2015
  • 3 Min. de lectura

Las expresiones y los comentarios de asombro en los rostros de los visitantes del zoológico, cuando pasan por el nuevo Módulo Pequeños Gigantes, no se hacen esperar. Algunos de estos animales, a excepción de los tiernos erizos, no tienen una apariencia agradable. Ver galería aquí


Algunas como las víboras, infunden miedo; otras como las cucarachas amazónicas, repugnancia; y, otras como las ranas africanas, asombro; pues ante la presencia humana se hacen las muertas.


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“Uy!, qué feo”, comenta Daniel López un pequeño de 6 años parado enfrente del hábitat del dragón barbudo, tomado de la mano de su madre.


Muchas de estas especies animales son introducidas peligrosamente en el ecosistema colombiano. Algunas de ellas llegan al punto de convertirse en verdaderas plagas al no tener predadores naturales. Además, son una poderosa amenaza para las especies endémicas de flora y fauna.


Por esto el zoológico Santa Fe de Medellín creó su nuevo espacio llamado ‘Módulo de Pequeños Gigantes’ donde los visitantes observarán animales que podrían ocasionar alteraciones en los frágiles ecosistemas de Colombia, también se incluyeron otros autóctonos que, a diferencia de los primeros, han sido perseguidos, al punto de que en muchas regiones se han visto disminuidas sus poblaciones por considerarlos repugnantes, con poca gracia o transmisores de enfermedades.


Es el caso, por ejemplo de la falsa coral, la culebra toche, las arañas que habitan en las casas, el sapo y la chucha, que culturalmente no cuentan con arraigo en las diversas regiones colombianas.

“En el nuevo recinto tiene diversos animales exóticos introducidos en los últimos años en Colombia y que con el paso de los años y sin depredadores naturales, han logrado reproducirse en zonas boscosas tal magnitud que algunos de ellos ya alcanzan la categoría de plagas" manifiesta Sandra Milena Correa


Montoya, directora del Zoológico.


Uno de los objetivos principales con la construcción y adecuación de este lugar es concientizar al público que muchas especies como ajolotes, erizos africanos, cucarachas amazónicas y geckos han sido comercializadas erróneamente como animales de compañía y han terminado, por diversas circunstancias, en bosques de todo el país ocasionando un daño terrible al ecosistema colombiano.


Es primera vez que este recinto, desde su creación en el año 1953, crea un espacio dedicado solamente a la educación de sus visitantes para que se abstengan de adquirir ciertas especies animales y a preservar otras propias del ambiente del país.


En el nuevo Módulo de Pequeños Gigantes, los visitantes podrán ver más allá, apreciar y reconocer la importancia y diversidad de ese mundo natural en miniatura que, contrario a lo que muchos piensan, tienen un gran desempeño en ese propósito de mantener la naturaleza en perfecta armonía.


Aplicación para salvar animales atropellados

Imagine que conduce su vehículo por una vía -puede ser Las Palmas o El Escobero- y de repente, un tigrillo se atraviesa en la vía. La situación es bastante probable: en los primeros cuatro meses del año hubo 60 accidentes de este tipo, en los que las víctimas fueron un tigrillo lanudo, tres zorros perro, y decenas de aves, serpientes y marsupiales.


El problema es tan grave que el colectivo ciudadano Aburrá Natural, con recursos propios, decidió crear una aplicación para monitorear los casos y proponer soluciones que permitan que las especies silvestres que viven en las laderas del valle de Aburrá y el valle de San Nicolás puedan sobrevivir.


La aplicación, disponible desde la semana pasada en el PlayStore de Android, se llama Tayra y con ella cualquier ciudadano que vea un animal atropellado puede informarlo, incluyendo la ubicación exacta y fotografías.


El ingeniero forestal Juan Manuel Obando, encargado de dar vida a la aplicación con la ayuda de estudiantes de ingeniería de sistemas de la Universidad Nacional, explicó que el propósito de Tayra es “documentar la problemática para proponerle a las ciudades soluciones de largo plazo para proteger la fauna”.


Hasta ahora esa labor fue realizada por Obando de forma casi manual durante dos años y medio, en los que pudo establecer que el 50% de los casos de fauna atropellada se registran en los 11 kilómetros que tiene la loma de El Escobero, en Envigado; y en la vía Las Palmas, entre Medellín y Rionegro. Las causas de la problemática son varias, según explica Carlos Delgado, biólogo y creador de Urbam: “Tenemos deforestación y fragmentación de los bosques, producto de la urbanización de esas zonas”, dijo.


Agregó que faltan estudios y conciencia ciudadana sobre la diversidad que rodea nuestra ciudad, “que es mayor de lo que cualquiera imagina”.


GUILLERMO OSSA Fotoperiodista de EL TIEMPO MEDELLÍN


 
 
 

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